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Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad



Descripción:

Los niños que lo presentan no evidencian ninguna característica física especial, y ninguna prueba psicológica o fisiológica diferencia a estos niños de los demás. Sin embargo el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDA-H) no es difícil de identificar en un salón de clase.

Cuando en una actividad específica se espera que los niños se comporten de cierta manera ordenada y productiva, estos niños suelen provocar comentarios como: ¿por qué nunca escuchas? ¿piensa antes de hacer algo? “pon atención” “siéntate y trabaja por favor” etc.

Es importante mencionar que estas conductas del niño se presentan en cualquier contexto y situación, y por supuesto no son a voluntad del niño, puesto que muchas veces estas conductas pueden confundirse y malinterpretarse como un signo de que el niño es- “flojo”, desorganizado y hasta irrespetuoso.

El TDA-H se vuelve evidente antes de los 7 años; sin embargo continúa causando dificultades en la edad adulta en hasta dos tercios de los casos.

En el salón de clase pueden identificarse las siguientes características :

  • Mantenimiento limitado de la atención o falta de perseverancia en la atención a las tareas o la actividad escolar.
  • Control reducido de impulsos o período retrasado de gratificación (dificultad para esperar su turno al hablar o jugar con los demás).
  • Frecuentemente se agitan y están muy inquietos. Sus movimientos parecen excesivos y generalmente no están relacionados de manera directa con la tarea a cumplir.
  • Les es muy difícil seguir reglas.
  • Presentan una variación considerable en la precisión, calidad y ritmo con la cual realizan una tarea asignada.



  • Indicadores Sugerencias de Atención



    Organización Física del Aula
    • Utilice una disposición por filas, esto promueve la discusión y permite trabajar de forma independiente a los alumnos.
    • Reduzca en la medida de lo posible la organización por equipos porque dicha distribución maximiza las distracciones interpersonales.
    • Es importante que el maestro pueda moverse con facilidad por el aula y pueda interactuar con todos los alumnos.
    • Los alumnos que se distraen fácilmente deberán ubicarse cerca del profesor.
    • Evite que estos alumnos estén sentados cerca de ventanas, puertas, etc.
    • Elimine distracciones visuales o auditivas.
    • Disponga solamente de los materiales indispensables para trabajar en cada momento.
    • Evite los objetos que puedan convertirse en distractores.
    • Ubique al lado del alumno con déficit de atención compañeros que sean modelos apropiados.



    Organización del trabajo
    • Valore el “orden”, asignando algunos minutos cada día para que los alumnos organicen sus bancos, cuadernos, librero, etc.
    • Implemente la estrategia de “banco limpio”, estimulando con esto la organización. Es necesario valorar los esfuerzos mediante el reconocimiento personal.
    • Utilice la “agenda de tareas” que el niño deberá llevar a casa para que los padres la firmen diariamente. También se puede utilizar una grabadora para que el niño organice la información.
    • Proporcione una estructura externa que facilite el cumplimiento de las diferentes actividades de cada día de clase, estableciendo un horario sistemático para que el alumno pueda recordarlo en todo momento (un cartel en el aula).
    • Explique con anticipación los cambios que vayan a producirse en la rutina diaria para evitar que se presenten conductas agresivas o disruptivas.
    • Utilice claves visuales y/o auditivas como señales para indicar que la actividad se va a terminar y se iniciará una nueva.
    • Maneje de forma rápida y organizada los cambios que se producen normalmente en el aula, por ejemplo la transición de una actividad de español o matemáticas al recreo, etc.
    • Implemente un “sistema de indicadores” que contemple parámetros de cantidad y calidad para la realización del trabajo escolar y de las tareas en casa, tomando como referencia la competencia del alumno.



    Presentación de los Contenidos
    • Es muy recomendable simplificar las instrucciones sobre las actividades que se van a realizar y solicitar al alumno que las repita.
    • Antes de una explicación proporcione, un listado de conceptos “clave” o de los aspectos más relevantes que se expondrán, esto permitirá saber en qué tiene que focalizar su atención, para extraer la información principal.
    • Promueva la participación activa del alumno durante la presentación de los contenidos:

      1. Permita que desempeñe el papel de “ayudante” en la instrucción, escribiendo palabras clave en el pizarrón.

      2. Motívelo para que elabore imágenes de conceptos o de la información presentada.

      3. Realice actividades de juego para el aprendizaje de conceptos nuevos, acontecimientos históricos, fenómenos sociales, etc.

    • Plantee al alumno preguntas frecuentes durante las explicaciones de los temas y ofrezca retroalimentación inmediata a sus respuestas.
    • Mantenga el contacto visual durante las explicaciones.
    • Utilice claves y señales no verbales para retomar la atención del alumno durante la clase.
    • Implemente un sistema de tutoría para revisar conceptos fundamentales de la lección abordada.
    • Promueva que el alumno explique a otro compañero los conceptos aprendidos.



    Interacción Social
    • Sea positivo y explique con claridad al alumno lo que desea que haga, no lo que no quiere que haga. Los halagos deberán ser específicas sin generalizar. Por ejemplo, es más adecuado decir “Roberto, estoy muy contento(a) porque has estado trabajando resolviendo problemas”, en lugar de “eres un buen niño”.
    • Recuerde de forma breve y frecuente las normas sociales que regulan el comportamiento en clase (hablar en voz baja, no insultar compañeros, etc.). También se puede pedir al alumno que explique las reglas que se aplican en situaciones concretas.
    • Actúe como modelo y moderador en la utilización de un método sistemático de solución de problemas para tratar abiertamente en clase los conflictos y dificultades que surjan:

      1. Defina el problema específicamente procurando que todo el grupo esté de acuerdo. ¿Cuál es el problema que tenemos?

      2. Motívelos para que aporten alternativas, procurando que no se critique ni se devalúe ninguna idea. Escriban en el pizarrón las diferentes alternativas. ¿Qué planes podemos seguir para solucionarlo?¿Cuál es el mejor plan que nosotros podemos utilizar?

      3. Haga que los niños piensen en las consecuencias de cada una de las alternativas, bajo criterios como: ¿es justo? ¿se sentirán bien todos los compañeros? ¿soluciona el problema? Recorra sistemáticamente todas las posibilidades que se han aportado colocando en cada caso signos positivos y negativos.

      4. Seleccione con el consenso de los alumnos la alternativa más adecuada y ponga en marcha el plan. ¿Cuál de las alternativas reúne más aspectos positivos y menos negativos y por lo tanto tendrá más posibilidades de éxito?

      5. Valoren. Determine si todos los alumnos están satisfechos, y si la solución no ha funcionado respetan de nuevo el proceso de solución de problemas. ¿Cómo ha funcionado nuestro plan? Potencie la participación y responsabilidad. Resulta fundamental proporcionarles experiencias en el aula que les permitan desarrollar sus sentimientos de responsabilidad (encargue tareas de ayuda).

    • Mantenga un estilo positivo de interacción. El profesor puede evitar que el alumno desarrolle la idea de que el mundo es un lugar en donde no se puede alcanzar el éxito y en el que continuamente se están recibiendo críticas de las demás personas. Procure no avergonzarlo, o ponerlo en evidencia delante de los compañeros a causa de sus acciones.



    Bibliografía sugerida

    • E. Tom. Et.al. “Enseñanza a estudiantes con necesidades especiales en ambientes incluyentes”, Monterrey, N.L. México, 2004.
    • Sánchez Palomino Antonio y José Antonio Torres González “Educación Especial II ámbitos específicos de intervención”, Madrid, España, 1999.


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